Sobreviviente de dos derrumbes

Retamas: Conoce la increíble historia de Joyler Mendoza

Primera tragedia ocurrió en 2009 y dejó 9 muertos, la segunda ocurrió el martes 15 con un saldo de 8 fallecidos

Retamas.- Joyler Mendoza jamás imaginó ser el protagonista de dos tragedias y vivir para contarlo. El martes 15 de marzo será una fecha inolvidable para los habitantes del centro poblado Retamas que sufrió un deslizamiento que sepultó varias viviendas. Este evento hizo recordar a los mayores de un evento similar que ocurrió el 2009 y que dejó 9 muertos. Conozcamos la historia de Joyler y de otros dos sobrevivientes.

Joyler, Marina y Crosbil nos brindan sus testimonios de fe y vida. Las historias de sobrevivencia –que muchas veces escapan de nuestras manos– siempre son motivos de admiración y se relacionan con la buena fortuna y el azar. Pero ¿qué juega a favor del “suertudo”?, ¿qué pasa si no solo sobrevives a un accidente, sino a dos y en años diferentes? ¿Será solo suerte o, como bien dicen los protagonistas, es obra de Dios?

Independientemente de las creencias religiosas o la buena fortuna, lo cierto es que el gigantesco deslizamiento del martes 15 de marzo en Retamas, en la región La Libertad, que causó ocho fallecidos, hizo recordar a sus vecinos otro desastre similar, en la misma localidad, ocurrido en el 2009. En aquella oportunidad, ocasionó nueve muertes.

Joyler, Marina y Crosbil sobrevivieron a ambos desastres. Joyler estuvo enterrado medio cuerpo, entre rocas y tierra; Marina con una roca más grande que su casa al lado de la cama de su suegra; y a Crosbil, por su inmensa suerte, su hijito lo califica de “suertudo”. Los tres señalan a la presencia divina como el hacedor de su fortuna. Estas son sus historias.

Joyler Mendoza

Minero desde hace cuatro años, Joyler Mendoza Saldaña descansaba luego de su turno de madrugada. Retamas, pueblo minero por excelencia, alberga a varios trabajadores de las minas que extraen el oro de las entrañas de sus suelos.

Eran las 8:20 horas y su esposa, Alexandra, estaba por salir al trabajo cuando un sacudón remeció el suelo de su pequeña casa. “Pensé que era un temblor”, expresa. Ella levantó a su esposo y a su pequeño Estéfano, de solo cinco años.

“Mi papá me levantó y empecé a llorar. Mi papá corría conmigo. Yo estaba llorando. Tenía mucho miedo de morir junto a mi papá y a mi mamá”, dice el niño con los ojos hinchados de solo recordar lo sucedido.

Joyler, de 26 años, está convencido de no retornar a su casa. Es la segunda vez que pasa por la misma situación y ya no habrá una tercera. Lo jura con la seguridad que le da ser un doble sobreviviente.

“En el 2009 era un chiquillo de 16 años. Vi morir a mis amigos y ahora también vi a la muerte. Todas las personas que han pasado lo mismo que yo, están pensando en salir de acá. Me considero una persona con mucha suerte. Con la bendición de Dios, estoy bien. No voy a esperar que suceda una tercera vez”.

Su esposa resalta la suerte de Joyler y también habla de la ayuda divina para mantenerlo con vida y a su lado, aunque para Estéfano, su padre simplemente es un “suertudo”. “Mi papá tiene muchísima suerte, como mi mamá. Bajó una piedra inmensa y no nos hizo daño. Tenemos mucha suerte”.

Marina Paz

En cambio para Marina Paz Coronel, la suerte es algo lejano. Ha perdido todo. Este deslizamiento la ha dejado, literalmente, en la calle. Nos recibe con el mal semblante de no saber dónde dormirá la siguiente semana.

La Municipalidad Distrital de Parcoy ha instalado el albergue El Fósforo, a pocos metros del desastre. Ahí Marina aún no se recupera del susto y le cuesta contener las lágrimas para contar sus vivencias.

A sus 57 años, esta ama de casa, esposa también de un minero, sostiene que su esposo había salido a realizar la faena del día, cuando la lluvia de tierra y rocas cayó sin aviso sobre su vivienda.

“Salí corriendo con lo que tenía puesto. Ni siquiera me puse zapatos. Gracias a Dios ningún familiar mío murió, pero sí conocidos”.

Al igual que la familia de Joyler, lo primero que alertó a Marina fueron los gritos de los vecinos, que le pedían que abandone su casa.

“Hemos perdido todo, estamos en la calle. Ahora vivimos en estas carpas”, cuenta. No es la primera vez: una inmensa roca casi la mata a ella y a su suegra en el deslizamiento que hubo aquí, en Retamas, en el 2009.

Y aunque esa vez no pensó en mudarse, ahora la triste realidad de perder su casa ha hecho que se aferre a la esperanza del anuncio de una posible reubicación. “Nos han dicho que nos van a reubicar, pero ¿cómo será, pues?”.

Crosbil Idrogo

Lo toma con humor, calma y sin asombro. Crosbil Idrogo Saldaña tiene 58 años y vive solo. “Fatal o felizmente no tengo esposa, pero tengo muchos amigos”, reflexiona antes de mencionar que se lanzará a la alcaldía de Retamas para resolver los problemas de los deslizamientos.

Aquel 2009 lo encontraron con medio cuerpo enterrado entre las rocas, al lado de su casa. Golpes en la columna, 10 puntos en la cabeza y muchas inyecciones con analgésicos fue lo que Crosbil recuerda más de aquella oportunidad en el que casi pierde la vida.

Ahora, más curtido y menos crédulo, no piensa en la reubicación como la solución a su problema. “No tengo plata para mudarme y no me han propuesto reubicarme formalmente”, menciona.

“Ahora, no estaba en casa. No tengo trabajo estable y vivo de los trabajos que me salen de manera esporádica. Y justo me salió un trabajo en Altambo, que es otro anexo de Parcoy y no estaba en el momento del deslizamiento”, dice Crosbil, quien tampoco escapa a la “chapa” de “suertudo”.

32 anexos tiene el distrito de Parcoy, en la región La Libertad. Uno de ellos es Retamas.

Por Luis Iparraguirre

Fuente: Andina

 

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